martes, 29 de marzo de 2011

Pritzker 2011


Eduardo Souto de Moura es el nombre del premio Pritzker 2011. Segundo portugués en recibirlo ( el primero fue su maestro Alvaro Siza) .


Durante más de 30 años de profesión ejerciendo sobretodo en su tierra natal, ha desarrollado una producción en la que, según el jurado,que este año incluía entre otros a los arquitectos Renzo Piano y Glenn Murcutt (galardonados en ediciones anteriores) considera: " A lo largo de tres décadas Eduardo Souto de Moura ha producido un compendio de obras que pertenecen a nuestro tiempo pero que también tienen una fuerte conexión con las tradiciones arquitectónicas. Sus edificios tienen la habilidad única de combinar características aparentemente contradictorias como el poder y la modestia, el atrevimiento y la subliminalidad, el peso de la autoridad pública y una sensación de intimidad".

Souto ha realizado la mayor parte de su trabajo en Portugal, aunque entre sus más de 60 proyectos acabados hay obras en Italia, Alemania, Suiza, Reino Unido, Bélgica y España, donde ha construido la Casa de Llabiá, en Girona. Entre sus creaciones más relevantes los integrantes del jurado han destacado el Centro Cultural y la Torre Burgo de Oporto (su ciudad natal) o el estadio de fútbol de Braga, que consideran "un trabajo muscular, monumental y acorde con el poderoso paisaje".

Entre sus cualidades destacan precisamente la de integrar la obra en el entorno. Sin embargo, alejándose del mantra de moda hoy entre la mayoría de los arquitectos planetarios, rechaza de plano la definición de arquitectura ecológica o sostenible. "La arquitectura, para ser buena, lleva implícito el ser sostenible. Nunca puede haber una buena arquitectura estúpida. Un edificio en cuyo interior la gente muere de calor, por más elegante que sea, será un fracaso. No se puede aplaudir un edificio porque sea sostenible. Sería como aplaudirlo porque se aguanta", declaró en una entrevista a este diario en 2007.

Ya fue premiado en 1998 con el Fernado Pessoa por su remodelación de la Aduana y de la Casa de las Artes de Oporto, y en 2005 con el FAD. Pese a su prestigio, manifiesta con humildad que los edificios rara vez son fruto de la genialidad de sus arquitectos, pues cada vez más se hallan condicionados por la legislación y los presupuestos impuestos.

Os adjunto unos links para saber más de él, aunque lo mejor es visitar alguna de sus obras.